Causa desconocida (Tres historias)

Alejandro Peralta | @LiricoAlejandro

I (III)

 

Todo tiempo vuelve a comenzar, entre historias de lunas y soles que ven todo el ciclo del amor.

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Nunca pude olvidar el pasado, los misterios que quedaron guardados se han ido partiendo en miles de pedazos.

Aquí sigo, no es ninguna invitación; a las tres de la tarde, todos los días, tomo un camión; no sé si para alejarme, para encontrarme o para intentar una vez más olvidar, pero no puedo, me quedo aherrojado a los líricos movimientos de tu boca, a esos diáfanos ojos que me miran y te vuelven una rosa.

Estoy indiferente ante la vida, ante los diluvios que me han marcado en tu partida. ¿Amas? ¿Has vuelto a amar? Es definición abstracta de lo que pasa en esta vida.

Dimensiones delicadas que se enmarañan cuando quedamos solos; austeras y lívidas marcas que quedan en el cuerpo, sangre corriendo de la herida maldita que se va haciendo eterna; herida cainita para el pobre marinero.

Los mares son infinitos sobre una balsa: las tormentas y los rayos que te vuelven indefensa. Creo que tu inocencia es la que mata.

El tiempo es el que pasa, tus historias se han vuelto fugaces y tristes falacias. ¿En qué he de creer ahora? Sueños malditos que me queman el presente.

Sólo queda continuar.

 

II (II)

 

¿Dónde me encontraste?

-Bajo la luna, entre aves, perdido en el mar.

 

Y llegó el futuro, el pasado se volvía sueño y pesadilla olvidada justo al despertar. Algo nuevo en mí nacía, buscaba para mi corazón, amor y libertad.

Los primeros días de naufragio los pasé buscando aldeas; una aldea nueva, un nuevo incendio, y así pasaron dos meses. Dos aldeas fueron incineradas por mi rabia aún expresada en sueños.

De momento, la luna volvió a salir, el sol la iluminaba desde su escondite. Un día nuevo, detrás de los libros y los espejos, nació algo, algo distinto. Algo que no iba a durar.

Lección de vida, después de quedar solo en la balsa en la que llegué: el amor eterno, sólo unos meses puede durar.

Y me fui nuevamente a descubrir el mundo, esta vez como capitán; el capitán más triste de los mares.

 

 

III (I)

 

La última vez que llegué a tierra, estabas ahí.

 

Tomé el barco, el timón bajo una sombra.

¿El pasado?

 

Sigo escondido en la oficina del capitán,

no traigo el mapa,

no traigo brújula,

sólo estoy esperando llegar a tierra;

tal vez a Nunca Jamás

o al asteroide B 612

¿Estará La Maga en algún lugar?

Me siento estúpido por buscarla tanto tiempo.

¿Y si ya la he encontrado?

Creo que debo dejar pasar el tiempo…

 

El tiempo lo responderá.

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