La concepción del mal en nuestra generación

Joaquín Liedo | @Liedito

Brian-Day-06-www.ArtPerson.org_

Existen infinitas discusiones acerca de lo que es bueno y lo que es malo. Desde que la sociedad entendió que las personas no son exactas como las matemáticas hemos aprendido a justificar todos nuestros actos. Por ejemplo el narcotraficante, en su interior sabe que no está bien lo que hace, pero de una u otra manera ayuda a la gente de su comunidad. El político que se roba dinero, hace que todos volteen hacia otro problema para no sentir culpa. Es lógico no querer ser el malo, y cada acto malo que cometemos lo justificamos con un acto peor o igual; el clásico “mamá, todos reprobaron” o el “yo tomo, pero hay gente que se droga” nos hacen dejar de ser críticos para no sentirnos mal. Por otro lado como nos han enseñado que no somos iguales utilizamos la situación en la que vivimos para excusar nuestros  actos.

 Fiódor Dostoyevski escribió “si Dios no existe todo está permitido”, para no entrar en un debate teológico imaginemos el “Dios” de Dostoyevski como la moral; y si cada quién tiene una moral personal, las malas acciones lo serán para algunos pero no para todos.

La incongruencia que tanto caracteriza a nuestra sociedad nos hace querer juzgar (lo cual es un acto racional que conlleva una extraña satisfacción), pero no toleramos ser juzgados. La pregunta aquí es ¿sabemos cuando estamos haciendo mal? Creo que lo sabemos pero no lo aceptamos porque nos haría tener que cambiar algo de nuestro comportamiento , y más allá del cliché de “el cambio es bueno” el cambio requiere esfuerzo que muchas veces no estamos dispuestos a dar; es por eso que, a mí parecer, nos cegamos para no ver nuestros errores y poder seguir cometiéndolos.

 En nuestra generación existe un nuevo fenómeno con el que puedes justificar casi cualquier acto: el YOLO (You Only Live Once). Y desde mi punto de vista es un enorme problema. Hemos ido perdiendo la consciencia poco a poco hasta el punto de hacer actos malos, tontos y ofensivos sabiendo que lo son.  Inclusive nos enorgullecemos de haberlos hecho.

Para qué un tema nos genere interés es necesario sentir cierta empatía, por eso hay que bajar el tema y en lugar de simplemente hablar de políticos o criminales, hablar de nosotros. Compartiré un ejemplo personal:

Los fumadores (como yo), sabemos el daño que nos hace cada cigarro que prendemos y por sí no fuera poco nos lo recuerdan día a día en las cajetillas; pero de alguna manera cada fumador encuentra una justificación personal para seguir con el vicio. “Es mi cuerpo, no el tuyo”, “sólo fumo para relajarme” y “lo voy a dejar en algún momento”; son  pretextos usados para no cambiar. No se trata de los fumadores sino de entender que las acciones malas son malas incluso si las realizas tú, y que no depende de que haga el resto sino de separar el acto y analizarlo sin compararlo. Juzgar no es la solución, sin embargo ser lo suficientemente crítico (tanto personal como generalmente) puede llegar a ser una solución.

 A lo que pretende llegar este texto es a mostrarle al lector, que si bien todos cometemos errores, lo importante es tratar de superarlos y mejorar a partir de eso. Hay que seguir adelante, en lugar de enorgullecernos de nuestros errores y seguir cometiéndolos.

 Y tú ¿que opinas?

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s