Ante la censura, nos quedamos de pie

Martín Juárez / @mmmartin26

Cuando recién me enteré de las noticias relacionadas a con la creciente preocupación por parte de las masas en cuanto a la censura probable de la internet, tengo que confesar, caí en una profunda indignación. Yo sé que esto fue hace tiempo, pero me encantaría hacer una retrospectiva sobre lo dicho; y tratar de establecer un par de ideas sobre el tema, una vez que los ánimos se hayan enfriado. Una parte de mí pensó que se me iba a quitar uno de los más grandes privilegios que podía poseer al pertenecer a una sociedad de este siglo; ya saben, con relación a la libertad de mi expresión, mis ideas, etc. No es que pensara que mi opinión era importante (porque francamente, pienso que sé demasiado poco sobre la mayoría de los temas como para opinar alguna cosa que sea lo suficientemente categórica como para que fuera de una permanencia absoluta). Pero sí se piensa legítimamente sobre el desarrollo de la política de la opinión y la cultura de la libertad en este país y su creciente peligro, cabe decirse lo siguiente.

Me asusté, hice mis berrinches y pensé seriamente en atender a las manifestaciones (hola papáJ).

bloqueo

La verdad es que la idea, como a muchísima gente, me pareció pésima. Y no creo, sin embargo, que tuviéramos algo que hacer, porque creo en las estructuras que nos otorgamos a nosotros mismos. Creo en respetar nuestra cualidad de democracia representativa, porque es parte de un consenso del que formas parte una vez que te unes a un padrón electoral, etc. Creo además, que todo mexicano tiene la responsabilidad de respetar este pacto y así otorgarse a sí mismo la integridad de ciudadanía que posee.

Asimismo creo en la profunda responsabilidad que posee aquel que legisla y postula en función y favor de la sociedad que está estructurando. Ya sea con fines de propio interés o interés por el bien común. La idea, a fin de cuentas es la misma. Si el individuo es perfectamente inteligente, sabe que la mejor manera de beneficiarse, es a través de la construcción del trabajo propio, etc.

Sé que estoy pintando caminos de arcoíris en un lugar donde no los existen. Pero creo en esas cosas y quería externarlas como un extra a lo que viene.

Ahora bien, se tiene por entendido que la idea de los postulados de las legislaciones tuvo a una buena parte del pueblo mexicano con una preocupación bastante grande. Está bien, creo que es maravilloso que nos preocupemos y que exijamos aclaraciones a aquello que se está decidiendo y llevando a cabo con lo que estamos permitiendo, se gobierne.

En este sentido, estoy encantado con la actitud de la gente en las participaciones de las redes sociales. Lo que vimos fue a un montón de gente hablando (y no necesariamente con un conocimiento íntegro de aquello que ocurría) y quejándose sobre la idea de que les quitaran su internet libre. Bueno, es un comienzo, me imagino que hace algún tiempo las cosas habrían resultado un poco distintas. No puedo decir que todo lo dicho estuvo bien dicho, pero muchas cosas estuvieron bien dichas y con una intención más que loable.

Y bueno, en respuesta, estuvo aquello de que la Presidencia cedió dando una entrevista aclarando la situación y el arreglo de los incisos de las leyes que más le preocupaban a todo el vulgo. Bien ahí, se desentendieron y pidieron una disculpa porque la ley “estaba mal escrita”. El asunto del apuro por legislar está pésimo (teniendo una ingenua confianza hipotética en aquello que afirman decir), pero por el bien de la fluidez de lo leído, se sigue con la línea de ideas.

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La discusión se pospuso. Y eso está bien y mal. Tenemos que estar pendientes de lo que pasa. Confío en que así será porque así fue ya.

Ahora vamos con lo importante.

No va a pasar nada

Y este es el motivo del propósito de este artículo en particular. Afirmar y suponer que al final poco va a ser lo que pasará con un enfoque realizado bajo el supuesto de que existiera una censura en el contenido al que se puede tener acceso en internet. Imaginemos que así fuera. Haciendo a un lado todas las demás cosas que nos preocupan o no de las legislaciones que se esperan. Tengo dos palabras sencillas planteadas como solución: Deep web.

Ok, sabemos que la idea de la ilegalidad de su contenido es peligrosa. Pero los números dicen mucho: Sabemos que un bajísimo porcentaje de la información que podemos observar de manera libre a través de un buscador y demás páginas constituyen un porcentaje bajísimo (menor al 5%) de toda la información habida y por haber en la red más monstruosa de todas. Sabemos que lo demás está constituido por información contenida en servidores que no nos permitirán acceso salvo condiciones muy particulares. Aquí es donde está toda la acción.

En otras palabras, el contenido libre de internet (léase redes sociales, correo electrónico, etc.) teóricamente – y con una brutal inversión en tecnología, personal capacitadísimo e infraestructura –  se podría, tal vez, mantener dentro de un monitoreo general del control de la información que nos vuelve tan paranoicos a todos. Ahora bien, enfoquémonos en el peor supuesto de todos, asumiendo que es posible un detrimento a la libertad de expresión así de brutal en el campo de la censura del internet.

Cuando se averiguó en Estados Unidos que el gobierno estaba detrás de mucha información de los usuarios de la red, muchísima gente alrededor del mundo se volteó a plantearse las ideas de huir hacia el rollo de la Deep web. Es interesantísimo, puesto que según las estadísticas de la red Tor, el aumento del uso de esta network superó un 130% por ciento en los tres primeros meses de la filtración de esta información.

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La alternativa es muy sencilla. Una serie de servidores proxy, te vuelven a ti, usuario de internet completamente anónimo por medio de la utilización de protocolos http (que no se valen más que de sencillos diseños de página, en lugar de los gráficos bonitos a los que estamos acostumbrados) en las páginas de internet. Los dominios son .onion y generalmente se ven rotados cada determinado tiempo para evitar su cierre y colapso. Asimismo se elimina la existencia del JavaScript y de elementos como el QuickTime y demás que pueden ser manipulados para la obtención de una IP donde puedas ser encontrado vulnerable.

El usuario tiene que ser, obviamente muy cuidadoso de sus datos y debe tener antivirus (solamente en el penoso caso de utilizar Windows) para evitar sorpresitas.

Por supuesto que el anonimato, y la existencia de una moneda como el bitcoin (aunque esto, claro está, ya era un fenómeno existente) facilitan a esta red como un medio para actividades ilegales. ¿Qué puedes encontrarte aquí? Tráfico de armas, de blancas, conspiraciones para terminar con personas en particular, posesión de contenido ilegal, asesinos a sueldo, chans, y muchísimas linduras del siglo XXI que enseñan lo creativa que puede ponerse la humanidad. Depende de los lugares donde el usuario de clic, será aquello con lo que se encontrará. Porque también existen blogs de opinión política, foros de acción social, redes de ayuda a personas. Esto, es obviamente una idea muy interesante, porque aquella persona que conozca o tenga información que no se requiere saber, que surja a la luz de la opinión pública; puede hacer uso de herramientas como esta para poderse valer de una secrecía y una seguridad amplísimas que lo liberarán del acoso de organizaciones que ya conocemos, tienen un buen historial en la materia.

Controlar a la Deep web es completamente imposible y ha resultado una gran problemática para aquellas organizaciones que pretenden tener un control de esta información. No digo que esto sea algo completamente bueno, pues como ya se mencionó, hay focos de crimen relacionados con esta información que en sí mismos, están mal. Pero podríamos hacer que fueran buenos, en el peor de los casos planteados. Las herramientas para la conectividad con la red Tor y otras tantas existen y están disponibles para el dominio público de esta población. Si pasara (que dudo mucho), que se legislara un control del internet y de la opinión pública fuera mermado y controlado; el pueblo mexicano no se quedaría sin herramientas para dejarse caer.

Eventualmente, daríamos con la solución de entrar a la red Tor desde un internet, cuya estructura de los proveedores de servicio sería muy complicada de cambiar, dada la situación del mercado en el país. La información estaría ahí disponible para aquellos con una opinión política y una consciencia ciudadana que deseen externar. La idea es que no podría existir, de manera posible, una suspensión del intercambio de información en este país. Y es que, las salidas con herramientas de informática son tantas que no existe una manera posible de establecer un control completo de estos datos. Este siglo, su política interna y su política externa requieren de la contemplación y cuidado de las redes y las tecnologías de información para poder penetrar en la totalidad de la población.

Por supuesto que sería algo que nadie quiere, y que requeriría de una actividad y acción social y tecnológica de los mexicanos nunca antes vista. Pero de que se podría, se podría. Igual, se presentarían muchísimos problemas en el intercambio de información con la popularización de una herramienta tan poderosa como el uso masivo de servidores proxy (cuya estructura también tendría que reformarse y perfeccionarse) para un anonimato en internet. Pero basados en la idea de que los mexicanos le están echando ganas a esto, no nos veríamos tan mal en el más horrible de los casos.

 

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