Con respecto a los temores infantiles

Luis Raygadas / @Estupro_blema

monstruo2

                Yo sé que recuerdan muchas cosas de cuando ustedes eran niños, probablemente recuerden esos momentos en los que no había comida más deliciosa que un buen cono de helado (y estoy seguro que para algunos de ustedes sigue sin haber algo mejor), probablemente recuerdan su primer enamoramiento con la persona más hermosa del universo… probablemente, algunos de ustedes también recordarán las pesadillas en las que se enfrentaban a los monstruos más temibles jamás imaginados. De nuestros temores infantiles, de eso les voy a hablar hoy.

                Tú estabas parado, en el medio de un torrente de gente que pasaba a tus lados en todas direcciones. Los mirabas, los mirabas, buscabas y buscabas; pero ninguna de esas caras te parecía familiar en lo más mínimo. Dabas vueltas buscando y, entonces, comenzaste a llorar. Tu llanto hacía que las lágrimas impidieran tu visión y que tu voz saliera como pequeños alaridos ininteligibles. Repetías en tu lacrimoso dialecto: “¿Dónde está mi mamá?”. La gente te ignoraba mientras tú recorrías los aparentemente interminables kilómetros de centro comercial hasta que una persona amable te llevaba al stand de atención a clientes, o seguridad, llamaban a tu mamá por el megáfono y ella llegaba 3 minutos después; y todo salía bien al final.

                Alguna vez también estuviste acostado en tu cama, mirando furtivamente a todas las esquinas en tu habitación. Lo único que tenías permitido sacar de debajo de las cobijas era la parte superior de tu cara; y eso solo por unos segundos para asegurarte que ellos no estuvieran afuera. Era impensable sacar tan siquiera un pie de la seguridad de tu bunker anti-monstruos, ya que los antiguos acuerdos impedían que un monstruo atacara a un niño bajo las cobijas. ¿Qué es eso? estás… ¿sintiendo ganas de ir al baño? Tendrás que hacerlo rápido, ningún espía o ninja se podrá asemejar a la velocidad con la que atraviesas la noche para evitar que ellos te alcancen; tristemente el baño está lleno de espejos… ellos viven dentro de los espejos. Así fue como tu mamá te atrapó orinando en una maceta; pero al final todo salió bien.

                No mencionaré todas esas veces en las que sospechaste que alguno de tus vecinos era un hombre lobo o un vampiro, los payasos aterradores que probablemente aún están afuera para robarse tu alma, de las veces en las que jurabas que había un tiburón nadando en la misma agua que tú, todos los fantasmas que solías ver transitar por tu casa y no indagaré en todas las pesadillas que pudiste haber tenido. Mi punto es, que el mundo de un niño pequeño es tan cerrado que las cosas buenas y malas que les puedan ocurrir, tal vez, para ti no sean tan importantes; pero para ellos están agrandadas un millón de veces. Para comprenderlos solo hace falta recordar.

                Antes, al final, casi todo salía bien; porque tú mamá te iba a perdonar por orinar en sus plantas, un extraño en una cadena comercial probablemente te iba a terminar llevando con seguridad, los monstruos en la piscina en realidad nunca estuvieron ahí; entre otras cosas. Disfruta de la seguridad mientras puedas, porque ahora que eres un adulto, estás leyendo esto y si cualquier cosa pasa; probablemente sea real, y nadie va a salvarte. De eso deberías tener miedo.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s