Ellos

Luis Raygadas |@Estupro_blema

fear_of_the_dark

Alguna vez yo los vi, ellos son los que te hablan por las noches entre sueños, ellos son los que esconden el sol y sacan a la luna a pasear; ya que de ellos es la noche y de la noche son ellos. Son los pasos que te siguen cuando subes la escalera, son los crujidos de la casa y los ruidos raros en la cocina; ellos son de los que corres y son los mismos que no pueden tocarte cuando estás debajo de las cobijas.

De ellos son los dedos que a veces sientes que te tocan cuando no hay nadie y de ellos son las voces en tu cabeza cuando no puedes dormir. Ellos a veces respiran en tu nuca cuando estás solo y otras veces jalan tus cobijas para que despiertes con un resfriado. Ellos son ese sweater intimidante que te observa desde el closet, son los monstruos que viven debajo de la cama, son el perro intimidante de los vecinos y ellos son las muñecas horrorosas que, por alguna razón, toda madre que se digne de llamarse madre tiene. Son los ojos que te observan desde las pinturas viejas y las notas que se tocan solas en los pianos; incluso podrías decir que son el sonido de cuando el baño se jala y no hay nadie usándolo.

Ellos se van cada vez que enciendes la luz, ya que como puedes suponer, los antiguos acuerdos les impiden tocar los lugares que iluminas; así como también impiden que se acerquen a los niños que están completamente debajo de las cobijas. De cualquier modo, ellos en realidad rara vez le hacen daño a una persona.

Ellos no te tocarían en condiciones normales, no debes temerle a los susurros en la noche, no debes temerle a los roses de dedos inexistentes, no debes temerle a los sueños extraños, ni a la oscuridad absoluta.

Ellos son como nosotros, tienen sus propios miedos, ilusiones y reglas; tienen sus antiguos rituales y escondites, leyendas, tesoros, princesas y dragones. Puede que den miedo y te causen feos sustos de vez en cuando, pero si los comparamos a nosotros; en realidad no son tan abominables.

Así que recuerda, nunca temas al sweater en el closet, los ruidos de la casa y el piano, las pinturas y las muñecas viejas. Pero si yo fuera tú, temería cuando ellos sean los que enciendan la luz y se escondan bajo las cobijas; porque cuando ellos enciendan la luz… nada podrá salvarte de lo que ellos temen.

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