Un Paraíso con sobre peso

Alfonso Blanco / @alfonsoblanco

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He mencionado en anteriores ocasiones el estado de salud por el que el cine mexicano paso en el 2013, un año que mostro los signos vitales de un cine nacional al que asistieron 30 millones de espectadores, y una temporada que incluye 6 de cada 10 películas catalogadas como opera prima. Para las directoras mexicanas, este buen estado del cine, no es la excepción: 19 películas estrenadas que fueron dirigidas por una de ellas – la cifra más alta en la historia del cine nacional, 25% del total de producciones en el 2013.

Mariana Chenillo nació en la ciudad de México en 1977. En el 2009 sorprendió a propios y extraños con su opera prima Cinco días sin Nora, ganadora de más de veinte premios a nivel internacional y de un Ariel a la mejor película. Dirigió la serie de televisión Soy tu fan y participio en la serie de cortometrajes Revolución (2010), con el segmento La tienda de raya; un acercamiento al mundo de una empleada de supermercado  y su rutina asfixiante, en la cual hace un intento por enamorarse, todo esto con la ironía que caracteriza a Chenillo.

Paraíso (2013) recorrió festivales internacionales de cine como el de San Sebastián y el de Morelia, se estrenó en México la semana pasada. Película que bien podría hablarnos de la comedia nacional – otros casos podrían ser El crimen del cácaro Gumaro y la taquillera Nosotros los nobles – y sus intenciones bien logradas por alejarse del pastelazo o el chiste vulgar al que nos tienen tan acostumbrados. Esa diversidad temática que está logrando el cine nacional propicia un dialogo saludable: al mismo tiempo que se producen películas como Heli – de un toque más transgresor – existen filmes como Los insólitos peces gato o la misma Paraíso, que retratan de forma honesta a la clase media mexicana.

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Carmen (Daniela Rincón) y Alfredo (Andrés Almeida), llevan un noviazgo apacible en la ciudad de Satélite, una vida cómoda que desde el principio de la película nos es mostrada. Carmen y Alfredo tienen que mudarse al D.F. por el nuevo trabajo de este último, que supone un cambio para una “vida mejor” como el manifiesta a Carmen, quien desde un principio no termina por sentirse cómoda con dicho cambio dentro de su vida.  El sobrepeso de la peculiar pareja parece no ser un impedimento para que la sensualidad y el amor sea mutuo, pero cuando interactúan con el nuevo círculo social de la ciudad, el rechazo a su apariencia física parece calar en Carmen. Decide entrar a un grupo destinado a reducir tallas, el cambio en la alimentación no es tomado de buena manera por Alfredo, sin embargo, la insistencia de su pareja por ser ayudada en la dieta hace que se una a la nueva forma de vida. Alfredo empieza a bajar rápidamente de peso, mientras que Carmen hace trampa, experimenta con pastillas que prometen reducir el hambre y algunas otras maneras de eludir el hecho de que no le gusta su nueva vida. Alfredo es todo lo contrario, empieza a ligar con una compañera de trabajo, tira la ropa que ya no volverá a utilizar, pues ha bajado más de veinte kilos.

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Paraíso no es para nada una campaña contra el sobre peso, un hecho que en la sociedad mexicana es visible a primera instancia, pero que el cine nacional “comercial” se ha encargado de ignorar con actores salidos de novelas, empeñados con el éxito económico, con casarse a como dé lugar y diversos estereotipos que no hacen más que crear una falsa vitrina de aparente “felicidad”. De igual forma, las vidas comunes, que bien podrían representar a la clase media, no han sido retratadas, cosa que hace Mariana Chenillo con un humor chispeante, bien intencionado dentro de los momentos en que es necesario. La historia está basada en un cuento de la escritora mexicana Julieta Arévalo. La adaptación de dicha historia se ve modificada en el personaje que recae la historia, que en el caso de la película es Carmen. Carmen es quien sufre los cambios de su pareja, quien tiene que adaptarse al nuevo mundo que es pintado por un estereotipo salido de los comerciales de belleza. Andrés Almeida, fue maquillado diariamente durante el rodaje, de igual forma usó una botarga para poder interpretar a Alfredo. Otro actor que incursiona con un papel secundario es Luis Gerardo Méndez (Nostros los nobles), quien interpreta al guía del club de reducción de tallas.

Paraíso viene a renovar la comedia mexicana, es una película pensada para un público que no pretende ser tratado como tonto o conformista. Más allá del tema del sobrepeso, nos podríamos ver identificados como personas pretendiendo seguir estándares de “felicidad” impuestos por las modas o la publicidad.

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