Sobre las despedidas

Luis Raygadas / @Estupro_blema

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La despedida, no hay nada más amargo, ni nada más placentero. Cada día le decimos adiós a muchas cosas, unas se quedan implantadas en la memoria y otras no. Todos tenemos el recuerdo desgarrador de la última despedida de un ser querido, pero nadie recuerda el día en el que dejó atrás los juguetes con los que amaba jugar cuando era niño. En este texto, mis queridos lectores, les hablaré sobre los recuerdos, la nostalgia y las despedidas; puede que sea un trago más amargo que mis temas oníricos y mi usual ciencia ficción, pero espero que sea de su agrado.

Comenzaré con los recuerdos. ¿Qué es un recuerdo? Creo que es una pregunta que no se hace más de una vez en la vida, a menos de que los pierdas. Un recuerdo es un suceso pasado que se evoca en la memoria, y a la vez, un recuerdo no es más que un impulso eléctrico que viaja en la corteza de nuestro cerebro. Existen muchos tipos de recuerdos, y no voy a indagar en las categorías; pero todos los recuerdos funcionan de igual manera: Un acto ocurre más de una vez, y con la repetición, el camino que recorre el estímulo sensorial se transita con menos resistencia. La mecánica es muy notoria en cuestión de los reflejos, pero no tan obvia con la reminiscencia; es sencillo de comprender si pensamos que los actos más impactantes se “repiten en nuestra cabeza”. El dolor de las despedidas se debe a que el impacto del momento se repite una, y otra, y otra vez.

Los recuerdos no tienen una fidelidad del 100%, y son altamente modificables; uno no puede confiar siempre en sus recuerdos, ya que además de que los actos se definan conforme a una perspectiva, la empatía y las neuronas espejo pueden hacer que creamos haber vivido algo que no vivimos. Aquí es donde entra la nostalgia. La nostalgia es un sentimiento de anhelo por algo que hemos vivido, un sentimiento que nos hace querer retornar a días pasados y momentos mejores. Con ella, no todo se reduce a escuchar música de los 90’s o a jugar Nintendo; la nostalgia puede ser un arma de doble filo, ya que funciona de una manera peculiar: La nostalgia nos hace olvidar lo malo y recordar solo lo bueno. Teniendo en cuenta el mecanismo de los recuerdos y la nostalgia, tal vez puedas darte cuenta que tu ex no es una perra, o alternativamente, que tu relación no era tan buena como la recuerdas.

Es un artículo largo, pero ya vamos a terminar; aguanta lectorcito. La despedida es dolorosa si nos despedimos de algo que disfrutamos, y es placentera si nos despedimos de algo que aborrecíamos. La despedida es amarga, pero los recuerdos no tienen que ser forzosamente malos, y recuerden que la nostalgia muchas veces nos nubla la visión de lo que las cosas en verdad eran. Los invito a vivir una vida sin “lentes de nostalgia”, yo lo intentaré. Equipo de Metascopios, y sobre todo mis queridos lectores, con esto me despido de ustedes; ya que este será mi último artículo. Tuvimos un buen recorrido.

Hasta el infinito camaradas, recuerden perseguir sus sueños y no regresar hasta que me traigan a la Osa Mayor.

 

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