Birdman (o la inesperada virtud de la ignorancia)

Alfonso Blanco / @alfonsoblanco

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En nuestros días la fama puede nacer de forma instantánea, apelamos al instante efímero, a la satisfacción del momento. La captura de los sucesos es otra de las cosas que nos preocupan de sobre manera, queremos registrar el momento para poder validar nuestra experiencia, para poder mostrarla en sociedad y poder sentirse incluido.

Los anteriores puntos son abordados en Birdman (o la inesperada virtud de la ignorancia), que para la mala suerte de algunos asistentes con los que compartí sala, y que se salieron a los 15 minutos de comenzada la película, no se trata de una adaptación más del cómic a la pantalla grande. Dentro de la absurda acumulación de blockbusters que terminan con “- man”, de sus secuelas que se anuncian dos años antes, del número pornográfico de salas que ocupan en los  complejos; dentro de todo eso, surge una obra como Birdman.

Riggan (Michael Keaton) tiene la gloria del pasado cimentada en Birdman, superhéroe salido de un cómic que fue llevado a la pantalla en tres ocasiones conquistando los grandes terrenos de Hollywood. Ahora que los años le han cobrado factura, regresa con una obra que se planea ser estrenada en Boradway, meca del teatro y el musical en el mundo. La obra esta a nada de salir en preestreno y las complicaciones se acumulan.

Riggan y su equipo están con el presupuesto en el límite, pero aun así logran contratar a Mike (Edward Norton), quien de inmediato se incorpora a la obra y muestra una interpretación que deja a todos cautivados; al menos en los ensayos, porque en el primer preestreno las cosas se salen de control y todo se arruina, pues las personalidades de los dos actores principales chocan constantemente.

Riggan ve como triunfa en la pantalla Robert Downey Jr. y su Iron Man, a su hija recién salida de rehabilitación como una asistente más… Las cosas parecen estar ideadas para su triunfo personal, y cuando todo se sale de control, el pasado lo empieza a sujetar; ese pasado viene en forma de Birdman, una extraña manera de crear una segunda personalidad con la que dialoga.

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Los coqueteos con el mundo del espectáculo de nuestros días, el mundo del internet y la inmediatez de la información, las obras que buscan complacer a la critica para triunfar por meses; son abordados con un humor negro picante que va haciendo crecer a la película.

¿Qué hemos hecho de nuestras vidas? Parece preguntarnos la película, y lo hace desde el principio con una serie de frases que interrogan y sirven de comienzo. Michael Keaton va mutando y nos hace ponernos en la piel de los actores de Teatro. Su actuación puede ser considerada como un enorme regreso. Edward Norton, Emma Stone (Sam) y Zach Galifanakis (Jake) hacen una incursión en personajes que viven a la sombra de Riggan, que por momentos luchan entre dos personalidades dentro de una misma persona. Pero sólo como personajes, porque sus actuaciones están a la altura de la película.

La música repleta de percusiones y una batería agresiva dialogan con las actuaciones enérgicas. La fotografía, que da la impresión de ser un plano secuencia, estuvo a cargo de otro mexicano, Emanuel “El Chivo” Lubezki. Creador de una fotografía que le ha valido un Oscar y que le ha permitido trabajar  con directores como Alfonso Cuarón o Terrence Malick.

Alejandro González Iñárritu (1963), creador de una filmografía que se daría a conocer con Amores Perros – autentica ruptura del nuevo cine mexicano, si es que eso existe-, entendió como se tenían que jugar las piezas para algún día llegar a conquistar el mundo de Hollywood con películas que no parecen de esos terrenos. Pertenece – y hasta es amigo-, a una generación con nombres como Guillermo Del Toro o Alfonso Cuarón. Mexicanos, que no es lo mismo que directores mexicanos, pues hace tiempo que dejaron de hacer cine nacional, ahora son directores que han triunfado en las grandes ligas. Eso es lo que el público y los medios mexicanos tienen que entender. Basta ya de querer sacarles de manera insistente los comentarios sobre la influencia de México en su cine, o de su amor por el país. Si ellos llegaron al lugar donde se encuentran no es por la ayuda del IMCINE o las escuelas nacionales de cinematografía del país, ellos son la muestra de talento que tenemos en México y de cómo siempre los dejamos escapar.

Birdman es una bofetada en diferentes direcciones. Es un golpe certero en sus intenciones, una película que llega en un buen momento del año dentro de la cartelera comercial. Birdman es una de las películas que estará en varias listas de lo mejor del año, por el momento funciona dentro de mi top 10.

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