Salieron a las calles para decir ¡ni uno más!

Texto por Alfonso Blanco / @alfonsoblanco

Fotos por Anaid Galvez / @perita3

DSC00140«mi corazón no es una fosa clandestina»

cuarenta y tres gritos puestos a arder en un basurero

no son mi corazón

mi corazón no es un saco de ceniza esparcida en el torrente de un río…

Martín Rangel

La ciudad no suele presentar una movilización para protestar como de la que ayer fuimos parte. Se han visto movilizaciones de grupos en las calles repletos de personas que son traídas en combis desde lejanas partes del estado, sin una idea fija o clara de lo qué vienen a hacer. Pero se comparte la idea que las más de 2000 personas que salieron ayer a las calles suscitaron un hecho sin precedentes.

Habíamos visto las pasadas jornadas mundiales por Ayotzinapa desde las redes sociales – aunque ya se habían presentado marchas en la ciudad, no reunieron la cantidad de gente esperada-, nos preguntábamos dentro de las universidades de la ciudad qué era lo que hacia falta para que los jóvenes se volvieran más activos. En lo que tratábamos de responder a varias preguntas como estas se presentaban hechos vergonzosos en la identidad, varios casos de personas escupiendo discriminación en las redes sociales, evidenciando a una generación que ha heredado las mismas ideas de represión que hemos tenido por mucho tiempo en Hidalgo.
Si a esto le sumamos la represión de la que han sido parte nuestros compañeros de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo, quienes han recibido amenazas de ver truncos sus estudios por el simple hecho de organizarse pacíficamente para crear un diálogo. Jóvenes intimidados con la fuerza y escuelas cerradas con candado para impedir que los alumnos se unieran a las marchas.

DSC00025Podemos separar la marcha del 20 de noviembre en Pachuca en tres contingentes, el que salió de la Glorieta 24 horas integrado por miembros del CNTE y algunos sindicatos como el de electricistas, el que se dio cita a las 17 horas para salir a un lado de la Prepa 1 ; pero hubo uno que se movió por casi toda la ciudad, fue la Coordinadora Estudiantil, creada luego de que integrantes del Consejo Estudiantil Universitario del Estado de Hidalgo (CEUEH) impidieron el ingreso a las instalaciones universitarias a los alumnos que marcharon como muestra de solidaridad por la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa.

DSC00079En el recorrido se podían ver de todo tipo de personas, la unión se notaba entre los asistentes quienes se prestaban el plumón o la brocha para poder terminar sus mantas o pintar sus cartulinas con frases que muestran el grado de repudio ante la injusticia. Padres con niños en mano, estudiantes que jamás habían participado en una marcha como esta y diversos fotógrafos de medios independientes e impresos marcharon por Avenida Revolución hasta el Reloj de Pachuca, para de ahí tomar a la Plaza Juárez. Ya ahí la gente se situó frente al Palacio de Gobierno, prendieron velas, lanzaron globos de Cantoya y colocaron bolsas negras con ropa vieja en alusión a las fosas que se han descubierto. La mayoría de los asistentes concluyeron ahí la marcha, pero alrededor de unos 500 manifestantes siguieron su camino hasta la Glorieta 24 horas donde mantuvieron un bloqueo para impedir el paso.

Sin actos de violencia, sin encapuchados, pero si con una motivación personal, el de exigir justicia por los 43 estudiantes desaparecidos. El conteo de cada uno de los estudiantes terminaba con un grito que raspaba la garganta, ¡justicia!; ante la ligera lluvia que caía la gente solo se servía de ella para refrescarse, para continuar con la protesta.

Inicié este texto con un poema del poeta Hidalguense Martín Rangel, que bien podría ser un ejemplo de la generación de jóvenes que ayer salió a las calles. Hartos de un gobierno que poco hace ante la desaparición de los que son la esperanza del país. Yo veo en compañeros y amigos un nuevo Pachuca, tal vez falte mucho y seamos pocos, pero hasta la protesta más ejemplar comienza con una pequeña marcha.

No hay que dejar un movimiento como el de ayer, bien valdría la pena unir o crear a los consejos estudiantiles para evitar atropellos a los derechos humanos dentro de las escuelas. Ya basta de rencores estúpidos entre las universidades del estado, si se quiere avanzar en la construcción de una sociedad más involucrada para con su entorno, tenemos que empezar a pensar de manera distinta.

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