Carta de la locura

Saúl Placencia / @ZaulUhart

Agnes Cecile

Agnes Cecile_martes

“…A un Cristo mis penas le conté yo, llorona

¿Cuáles habrán sido mis penas llorona que el santo Cristo lloró?”…

 

PARTE I

Marseille, France. 16 de junio de 198…

Joan:

He  plantado  los  tulipanes  en  el  patiecito  como  tú  dijiste,  se  ven  tan  bellos  que  quisiera estuvieras  aquí  para  verlos.  Aún  no  termino  por  entender  que  vivas  en  San  Miguel.  Te extraño, la casa no hace ruido sin tus canciones ¿Cómo va esa canción cubana? Esa que dice algo así…yo con tus besos y tus caricias mi sufrimiento acallaré… ¿Te acuerdas? ¿Te acuerdas  de  Cuba?  En  cuanto  pueda  iré  a  La  Habana  a  visitar  a  Camile,  la  pobre  no  ha tenido a nadie en casa desde lo de… y el partido necesita refuerzos. Pero antes de eso debo ir a Bruselas y Viena, ven a Marsella, regresa a Marsella, la ciudad es muy fría y seria, ven pronto te lo ruego. Discutimos lo sé, pero tengo la sensación que esa no fue la razón para quedarte.  Si  tan  sólo  supiera  la  razón,  me  sentiría  más  tranquilo.  Hay  noches  en  las  que permanezco insomne, incierto, perenne, intento sumergirme en las mantas, pero no lo logro en mis sueños, y las noches que llego a dormir hasta el amanecer sueño contigo. Este mes sin verte ha sido tan plano, sin esa tormenta que eres, sin esa luna que son tus pechos, sin la canción de tus pasos ¡Vamos! Regresa a Marsella, o al menos dime la razón por la que te has molestado conmigo. No entiendo esta ecuación, no logro descifrarla.

Escríbeme pronto, creo que ha sido tiempo suficiente para que pienses si me respondes o no; no puedo obligarte, pero sí quisiera que me contestes, al menos unas palabras para saber de ti. Te extraño, me preocupa que estés en un país extraño y alejada de mí, allá no puedo protegerte, no estando a tu lado, no, no puedo. Anda regresa a Marsella conmigo, el frío otoñal se acerca y no estarás para entibiarlo con tu presencia o con tu sonrisa.

Espero  tu  carta,  dame  un  puño  de  letras,  aviéntalas  al  aire  y  que  lleguen  a  mí. Escribe pronto, por favor.

Te amo.

Phillipe.

Marseille, France 30 de junio de 198…

Joan:

Sigo sin recibir palabras tuyas, y me hacen falta, es duro para mí no saber de ti, sobre todo porque nos hemos quedado lejos uno del otro, no sólo en nuestra situación geográfica sino en el alma, lento, nos escurrimos de entre los dedos de la mano que nos unía. Te extraño ¡Agh,  cómo  te  extraño!  vuelve  a  Marsella,  no  cabe  duda  que  con  quien  quiero  y  necesito estar es contigo, si hemos de medir nuestras lágrimas llenaríamos dos lagunas inmensas, pero diferentes, una llena de soledad y la otra de incertidumbre, por favor regresa a Marsella, el  cielo  sin  ti  es  un  manto  de  polvo  que  eriza  los  ojos  para  cegarlos  al  fin.  Regresa  a Marsella, te extraño mucho, regresa.

Te ama.

Phillipe.

 

Marseille, France 13 de julio de 198…

Joan:

Hola luz de mi vida, apenas terminé de leer tu carta he venido a escribir la respuesta. Gracias por  responder,  disculpa  si  en  algún  momento  te  ocasioné  alguna  molestia,  pero  es  que solamente  necesitaba  saber  de  ti,  te  he  extrañado  tanto,  como  no  creo  que  se  haya extrañado aún sobre la faz de la tierra. Hemos de encontrar la verdad a todo esto, si de esa discusión  surgieron  problemas,  los  arreglaremos.  Hemos  de  vernos  pronto  en  dónde  tú digas, Marsella, San Miguel de Allende, La Habana, Buenos Aires, Bruselas; dónde quieras, sólo dime y yo ahí estaré.

Este que te ama.

Phillipe

 

Marseille, France 05 de agosto de 198…

Joan:

Lamento  que  tomes  esa  actitud  conmigo,  siempre  te  he  demostrado  mi  afecto  y  lo  hago siempre en la única manera que sé hacer. Creo que estar lejos de aquí te ha dado otra idea de lo que es mi persona, no confundas mi forma de amar, ni lo mezcles con las costumbres de allá; te extraño, y mucho, y también quiero recordarte que fuiste tú quien prefirió que yo viniera a Francia durante un tiempo para dejarte sola, lo he cumplido, estos dos meses. Si te parece  que  es  muy  fría  mi  manera  de  actuar,  o  acaso  muy  poco  animosa  pues  así  me conociste,  no  puedo  hacer  mucho,  lamento  no  darle  poesía  a  nuestra  vida,  cuándo  esta misma ya lo es.

Entiéndeme,  extraño  tu  voz,  tu  cabello  en  las  mañanas  y  como  tus  ojos  se  hace  verdes cuando estás en contra del sol, mis oídos necesitan de una canción por las mañanas, como las que tu cantabas, sólo rompamos este acuerdo y véamonos; me iré a Bruselas el próximo miércoles, me hospedaré en el Chanteler; ¡vamos!, ¡veámonos!, recuerda Bruselas, recuerda la  calle  dónde  nos  conocimos,  el  cafecito  dónde  nos  vimos  por  primera  vez  a  los  ojos,  el parque dónde hicimos el amor en aquel verano, como nos besamos, tus senos húmedos, mis manos  rodeándote,  la  hierba  que  rodeaba  la  manta  dónde  fuimos  uno  mismo,  dónde  lo supimos todo.

Te espero en Bruselas.

Phillipe.

Una respuesta a “Carta de la locura

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