El árbol de navidad es un esqueleto en medio de mi sala

Eduardo López / @loedru12

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Toda la mañana hice el amor con Luis. Tuvimos sexo. Siempre dice que ‘hacer el amor’ suena pretencioso, que el amor es una construcción social y que debería eliminarlo de mi vocabulario. Luis es poeta y  sabe de esas cosas, por eso no lo contradigo. Aunque sería bello que dijera que me ama. Sé que lo hace, muy a su manera, pero lo hace: lo siento.

Desperté  y eché un ojo a mi celular. Tenía dos mensajes, el primero de mi madre: “Quiero ver el árbol de navidad en la sala cuando llegue a casa”; el segundo de Luis “Vamos a coger”. “Hoy?” escribí a los dos y ambos contestaron “Sí”. Ahora que estoy de vacaciones, sólo veo a mi madre por las noches después de las 8 o 9 cuando ya va a dormir, sale de casa antes que aparezca el sol y usualmente me deja mensajes con las tareas que debo hacer durante el día. Fuera de las vacaciones no sé absolutamente nada de ella, salvo por Skype o las cadenas de mensajes que manda a todos sus contactos por Whatsapp de vez en vez. En cuanto a Luis sé que todo es en ese momento y en su casa. Tiene un departamento cerca del centro y no es difícil llegar. Es un lugar larguísimo con paredes cubiertas de cientos de posters y porquerías. Para Luis todo eso es importante porque lo mantiene concentrado en su obra. Caminando por el pasillo central se llega derecho a su cuarto, nos sentamos en la cama y nos hacemos las preguntas de rigor. Estudio a seis horas de aquí, por eso lo veo cada que acaba el semestre. Un “¿Cómo te ha ido?”, “¿Qué has escrito?” y nada más; comienza a besarme los senos por encima de la blusa y a apretarme las nalgas. Me prohíbe hablar porque ensucia su psique,  y es importante conservarlo inmaculado porque en esa misma cama hace su arte. Hoy, como muchas otras veces sus besos saben a alcohol. Cuando toma pierde el control muy fácilmente. “Ya no tomes, Luis. Por lo menos no antes de vernos”, “Te preocupas demasiado. Hay cosas más importantes”.

Hay cosas más importantes, le repite mi madre al abuelo mientras tira todo el vino por el fregadero. El abuelo no hace nada cuando mamá lo regaña, se queda quieto como si fuera un niño de seis años. La abuela se fue hace ya 15 años y él ha vivido solo desde entonces. Un tiempo nos quedamos con él pero se rehusaba a sentirse como un lastre, “No soy un perro para soportar su lástima”. Llenó el espacio de la abuela con alcohol. En realidad, la muerte de la abuela sólo dejó más espacio para el alcohol. Su vicio progresivamente lo volvió huraño y antipático, a tal grado que mi madre sólo le dejaba dinero en el buzón de su casa. Desde que estoy en la universidad sólo lo veo en Navidad y Semana Santa.

Desde que comienza a quitarme la ropa hasta que terminamos hay un silencio espectral. Ni una sola palabra se dice intencionalmente. “Las almas libres dejan que todo fluya”, me dice cuando lo interrumpo como aquellas veces que su aliento es todo alcohol.  Pero esta vez era todo diferente. Sus manos desconocían mi cuerpo, se tropezaron varias veces. Luis jadeaba de forma distinta y tardó mucho en besarme. “Ponte condón”, le repetí varias veces. “Hay cosas más importantes”, otra vez. No dije nada, porque desde mi pecho tuve la necesidad de sentirlo más dentro de mí que siempre. Sentía cómo sus caricias habían cambiado desde la última vez que lo hicimos, como sus dedos titubeaban y se colocaban en lugares equivocados. Sentí cómo se distanciaba mientras más dentro estaba de mí. Estaba desquiciado y perdido, sus ojos no podían sostenerme la mirada. Acercó sus labios a mi oído y pude oír cómo susurraba el nombre de otra. Fue entonces que dejé de sentirlo mío. En toda la mañana no usó condón.

Regresé sola porque Luis se queda a limpiar y no le gusta perder el tiempo yendo y regresando. Todo el camino me sentí sucia y utilizada. Tuvimos sexo y jamás hicimos el amor, eso lo debí tener siempre claro. Apenas llegué a casa me bañé. Tallé mi cuerpo con furia, como si tratara de arrancarme la piel. El vientre me explotaba por dentro y aproveché la regadera para llorar. Eso lo aprendí del abuelo, que cuando íbamos y nos quedábamos tardes enteras y las botellas las vaciaba mamá, no le quedaba otra que irse a bañar y llorar desconsoladamente mientras nos tenía esperando en la sala. Tardé un rato más en vestirme y bajar armar el árbol y la nostalgia me vuelve a traicionar. El árbol es un esqueleto en medio de nuestra sala, sin luces ni esferas,  como un cuerpo sin alma. Me recosté en uno de los sillones y comencé a imaginar lo furiosa que se pondrá mi madre al descubrir que en toda la mañana sólo pude armarlo. O en lo furioso que se pondría Luis si llegara a embarazarme. Tal vez de verdad debería preocuparme por cosas más importantes, pensé.

Hoy murió el abuelo. Murió solo en su casa, abrazado a una botella de Courvoisier. Hace 15 años también murió pero estábamos todos con él. Me perturba pensar que al momento de morir, mi mente se ocupaba en no perder a Luis. Que mientras abrazaba con fuerza una botella de coñac yo pude estar arañándole la espalda a Luis y apretándolo con fuerza para que no saliera de mí. Y él susurrándome el nombre de otra. Al abuelo lo encontró muerto un vecino. Como él encontró muerta a la abuela.  Eran apenas las seis cuando mi madre llegó a la casa y sin hacer otra cosa se vistió de negro de pies a cabeza. “Mi papá”, fue todo lo que dijo y salimos de inmediato a casa del abuelo.

Al velorio no fue Luis. Seguramente su psique se contaminaría junto a un muerto, aunque este haya sido mi abuelo. Mi madre no habló durante todo el funeral, y yo ya estoy acostumbrada a permanecer en silencio frente a los demás. Se cremó y sus restos permanecen ya junto a los de la abuela. En el camino a casa tampoco hubo palabra alguna. Al llegar, ambas nos sentamos en la sala y en un abrazo nos ahogamos en llanto. El árbol de navidad es un esqueleto, sin luces, ni esferas. Es como un muerto, pienso, y seguramente mi madre igual lo piensa. Sólo un cuerpo sembrado en medio de la sala bajo el que nadie pedirá deseos para Navidad.

  Este texto se publicó en la edición 4 de la revista Metascopios_

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