La irracionalidad en la funcionalidad

Daniel Esteves / @PielDeElefante

“Incluso los aspectos más íntimos de la naturaleza humana están sujetos a la experimentación”

Rem Koolhaas

Maison à Bordeaux

Maison à Bordeaux

El siglo XXI y sus excentricidades son los encargados de moldear una vivienda para la actualidad. Estamos habitando una sociedad de lo cambiante, una sociedad de lo efímero, y  estamos sumergiéndonos en ese mar. Esta ideología de la poca duración de los objetos (aunque no necesariamente sea una corta vida útil) nos ha mantenido en una constante búsqueda de un cambio. Hablo quizás, de una arquitectura cambiante.

La vivienda requiere siempre de algo a lo que llamo “los básicos”, que son las necesidades centrales donde ha pendido la organización de las viviendas durante siglos: dormir, asearse y comer. Gran parte del diseño seguirá rigiéndose por estos básicos, a menos claro que dejemos de dormir o comer, es por esto que al momento de proyectar existe bastante rigidez. Esta limitante ha impedido una transición hacia una vivienda que satisfaga las excentricidades de nuestro siglo. Desde que nos alejamos de las cuevas hemos buscado reproducir sus cualidades de albergue en todas las construcciones, no nos limitemos a las casas solamente, y claro siempre buscando cubrir los básicos. Bajo esta corriente funcionalista y de supervivencia hemos encontrado una zona de confort donde las necesidades quedan satisfechas, pero hoy la gente pide algo más: una sorpresa.

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Lo que mueve a la efímera sociedad actual es la novedad diaria, la ruptura con la monotonía. Nacimos y estamos creciendo en una época  en donde disfrutamos de muchas cosas por poco tiempo, y estamos contentos con ello. Este sistema buscando lo nuevo lleva a la arquitectura habitacional a seguir ejemplos de ciudades que crean fantasías, como: Cony Island, Las Vegas, Nueva York y Dubai. Quizás la clave de lograr novedad en una casa es adoptar la creación de una fantasía dentro de la vivienda y dentro de ella generar pequeños escenarios que nos relaten algo, que nos transporten a algún lado, pero que todo esto pueda cambiar de un momento a otro. Con materiales sencillos de instalar y alterar, muebles multifuncionales y espacios dinámicos se crea la envolvente perfecta para una arquitectura efímera; para poder generar esta novedad continua y el uso de elementos que nos resulten fuera de contexto deben ser incluidos en el diseño.

El montaje de esta arquitectura pretende una irracionalidad dentro de una funcionalidad. Una vivienda que pueda mutar en un abrir y cerrar de ojos, que pueda ser irracional pero que satisfaga. Una casa no debe ser sinónimo solamente de los básicos,  debemos dar un paso al frente y crear lo que la arquitectura del siglo XXI, y la gente de ese mismo siglo quiere, una irracionalidad que funcione.

Este texto se publicó en la edición 4 de la revista Metascopios_

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