Tuzobús, todos tienen que ceder

Gustavo Godínez | @escupeletras

Publicado originalmente en el blog del autor.

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(Foto: Cortesía)

Con el inicio de operaciones del Tuzobús en la ciudad de Pachuca, dos posiciones se enfrentan. De un lado un sector de la ciudanía que no quiere saber nada del sistema alegando múltiples argumentos (muchos de ellos sin fundamento y otros más sustentados) y del otro un gobierno que desesperadamente busca la aprobación de su nuevo proyecto promoviendo sus beneficios (muchos de ellos sin una correcta aplicación). Creo que ambos tienen parte de razón.

Como ciudadanía debemos entender que priorizar el transporte público barato y eficiente sobre el auto privado nos conviene a todos, pero con un proyecto con tantas fallas de ejecución resultará muy complicado que la gente lo arrope con agrado.

Casi todo cambio es complejo, nadie dijo que sería fácil el adaptarse al Tuzobús. El nuevo sistema presenta una ruptura definitiva con la cotidianidad de miles de personas. La adaptación implica tiempo. Los pachuqueños tenemos que acostumbrarnos a este nuevo sistema de transporte porque no hay más opciones para la gente que no tiene automóvil propio y no cuenta con la capacidad de costear un taxi para realizar sus tareas diarias.

Uno de los sectores de la ciudadanía que más se resiste al Tuzobús es precisamente el que no lo va a usar. Muchos de los que cuentan con un automóvil propio perciben como una especie de ‘robo’ el hecho de que el Tuzobús cuente con un carril confinado. La imposición de una vía exclusiva para el nuevo sistema es percibida por no pocas personas como un ultraje a lo que consideraban su territorio, su derecho inalienable, sus preciosos carriles. Pero resulta que la gente que no tiene automóvil propio (por la razón que sea) también tiene derecho a transportarse. Si tenemos que 7 de cada 10 viajes en las ciudades se realizan en transporte público, éste debe ser la prioridad.

Un transporte público barato y eficiente garantiza una disminución de la contaminación, desahogo de las vialidades, ahorro de energía y disminución en el tiempo de traslado. Pero siempre habrá quien no se quiera bajar de su auto jamás ni ceder un ápice de su comodidad para que otros también la tengan. Se trata del individualismo característico de nuestra sociedad que privilegia las comodidades de unos cuantos a costa del sacrificio de la mayoría, se trata de un sector minoritario que no está dispuesto a dejar que un proyecto ocupe un carril exclusivo para transportar a la mayoría de la gente porque esto significa ceder un poco de su comodidad. No se ponen a pensar que liberando el espacio de las combis habrá menos autos en circulación y por lo tanto menos congestionamiento vial y así podrán circular con mayor rapidez en los carriles libres. Mientras que en un auto particular viajan entre una y dos personas en promedio, en un transporte colectivo viajan docenas de personas por unidad, por eso debe tener preferencia. Socialmente hablando, el transporte público siempre será más eficiente que el privado porque en cuestión espacial ocupa áreas más reducidas y mueve a más personas, generando menos tráfico y mayor fluidez.

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(Foto: Especial)

También está la gente que no tiene auto, pero desconfía profundamente del proyecto por varias razones muy entendibles, como la corrupción del gobierno, la falta de rutas alimentadoras cercanas a su hogar y lugar de trabajo, el costo de la tarifa, etcétera.

Por otro lado está un gobierno ansioso de aprobación que no ha sabido aterrizar de la mejor forma un proyecto que parte de la estupenda idea de priorizar al transporte público sobre el auto particular, pero que ha cometido diversos errores.

Se ha dicho hasta el cansancio que el costo del Tuzobús es excesivo, injusto. Siendo Pachuca una de las capitales con la economía más floja del país, inicia con el servicio de BRT (Bus Rapid Transit, por sus cifras en inglés) con una de las tarifas más altas: 8 pesos por el traslado básico, mientras que en Chihuahua, Cd. Juárez y Distrito Federal el costo es de 6 pesos. Incluso en la capital, en la principal economía del país, hace unos meses seguía costando 5 pesos. Que en Pachuca el costo sea de 8 pesos es un abuso y una pesada carga al bolsillo de los usuarios, especialmente los que tienen que trasbordar en rutas alimentadoras o en otras rutas ajenas al Tuzobús. En este texto se exponen Cinco razones por las que el Tuzobús no debe cobrar más de 5 pesos.

El gobierno estatal debe entender que no basta con que el Tuzobús priorice el transporte público sobre el privado, sino que debe ser accesible a los bolsillos de la mayoría. No se puede fomentar el uso de un transporte público si le resulta caro a la gente.

Me parece un tanto apresurado el realizar un juicio definitivo sobre el Tuzobús a partir de sus primeros días, pero son muy evidentes sus fallas de ejecución. Desde su construcción (que por cierto tuvo un retraso de dos años) y en sus primeras horas de funcionamiento, el proyecto mostró diversos problemas que no pueden pasar desapercibidos: puentes peatonales incómodos y kilométricos, tarjetas de prepago que no funcionan, rutas alimentadoras insuficientes que no logran llenar el vacío que dejaron las rutas de combis eliminadas o reubicadas, carriles mal diseñados, camiones atascados de pasajeros, puertas de la unidad que no coinciden con las de la estación, partidas retrasadas y tardanza en el traslado. Una pesadilla urbana. La inconformidad es entendible. Basta con revisar la oleada de comentarios de queja e inconformidad en la cuenta del Tuzobús en la red social facebook para entender los múltiples problemas que deben ser atendidos con urgencia.

Son muchos aspectos los que la administración del Tuzobús debe corregir y mejorar si quiere ser realmente funcional, incluyente y eficaz, en ello se juega su éxito o fracaso.

Todos tienen que ceder. El gobierno de Hidalgo se ha mostrado reacio a las manifestaciones de los usuarios, pero no le queda otra que dejar de tener oídos sordos, no le queda más que escuchar a la ciudadanía y realizar las acciones necesarias para que el proyecto salga a flote. Como ciudadanos nos queda entender que siempre será mejor dar prioridad al transporte colectivo antes que al individual, que el Tuzobús puede llegar a ser un buen proyecto si corrige sus múltiples carencias; nos queda observar que el Tuzobús no se convierta en el negocio de unos cuantos y exigir transparencia en los recursos, una constante mejora del servicio, un precio justo y un servicio eficiente. Ni más ni menos.

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