La fiebre del festival de cine en México

Alfonso Blanco | @alfonsoblanco

Hay 227 horarios el día de hoy en los complejos cinematográficos de Pachuca. Dos empresas se dividen seis multicines donde se exhibe la cartelera comercial en la ciudad. La oferta de la cartelera está compuesta por doce películas que se dividen los más de doscientos horarios. De esa docena de obras cinematográficas, sólo una fue producida en México; la obra en cuestión es Don Gato: El inicio de la Pandilla (2015), película realizada con el estímulo fiscal del artículo 226/189 del EFICINE. Esto quiere decir que el cine mexicano, en un día como hoy, sólo ocupa el 3.5% de los horarios en la cartelera comercial, contra el avasallador 71% de Los juegos del hambre: Sinsajo¹.

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Don Gato: El inicio de la Pandilla (2015)

Se está haciendo cine en México como en pocas etapas de la cinematografía nacional se había visto. Se produjeron 130 películas el año pasado y se hacen más segundas y terceras obras que óperas primas. Se realiza mucho cine en México, pero las obras no están llegando a los espectadores que asisten a las salas. Según el Anuario Estadístico de Cine Mexicano del 2014, publicado por el Instituto Mexicano de Cinematografía (IMCINE), existen 85 salas en el Estado de Hidalgo. De las más de 130 películas estrenadas en México, sólo se proyectaron 33 en el estado². Son pocas las películas que pueden ser estrenadas, y el alcance que tienen sólo se registra en las grandes ciudades del país.

El cineclub

Del otro lado de la industria de exhibición hay una infraestructura de proyección, donde caben las salas independientes y los cineclubes. El anuario del IMCINE señala una sola sala en todo el territorio hidalguense: la Biblioteca Central Ricardo Garibay. Los autores del anuario reconocen la dificultad de llevar a cabo un registro correspondiente a este apartado. Exponen criterios como la periodicidad de proyección, donde el cineclub debe de proyectar películas al menos una vez a la semana para ser incluido en el conteo. A la mente del cinéfilo asiduo llegan diversos nombres de cineclubes que proyectan en la ciudad y que no están en el conteo: el cineclub del Teatro Guillermo Romo de Vivar, el espacio del Centro de las Artes de Hidalgo, el  del Centro Cultural La Garza o el que se lleva a cabo en la Fundación Arturo Herrera Cabañas.

Los espacios de proyección existen en Pachuca. La programación es abierta e incluyente con diversos temas y cinematografías de otras latitudes. Sin embargo, hasta el momento no existe un espacio que programe más de una vez a la semana y algunos se ven interrumpidos a lo largo del año. El ejemplo con más años de vida y con la mejor infraestructura de la ciudad es el cineclub del Romo de Vivar; por otro lado, la programación que ahí se proyecta es orquestada por instancias – IMCINE y Cineteca Nacional-, ajenas a la situación que vive Pachuca como ciudad de provincia: alejada del abanico que tiene la capital del país.

La Semana de Cine Mexicano, que llegó al Romo de Vivar del 28 de julio al 2 de agosto,  se encargó de traer a Pachuca una selección de obras que nunca habrían podido verse en ningún espacio. Asimismo, se proyectaron cuatro películas que ya habían sido vistas en salas comerciales de la ciudad: Ilusión Nacional (Olallo Rubio, 2014), La leyenda de las momias de Guanajuato (Alberto Rodríguez, 2014), Amor de mis amores (Manolo Caro, 2014) y Visitantes (Acán Coen, 2014); obras que superan las más de 400 copias y que no representan un estado general  de la salud del cine mexicano en materia de exhibición. Sí, la programación de la Semana fue incluyente al abarcar diversos públicos, pero al mismo tiempo hay un cúmulo de obras mexicanas, sin estreno comercial, que no están llegando a la ciudad y que bien podrían haber sido incluidas.

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Amor de mis amores (Manolo Caro, 2014)

¿Por qué no apostar por un espacio que proyecte más de una vez a la semana?, ¿por qué no incluir y propiciar un espacio donde los programadores sean visibles y se pueda justificar lo que se proyecta? Es cierto que los cineclubes no son un escaparate para el reconocimiento político, prueba de ello son los lugares donde siempre han existido: universidades, museos, centros comunitarios; pero ahí es donde se reconoce la labor del programador y los organizadores que construyen una nueva forma de apreciar el cine.

Cineclub, realización cinematográfica y festival de cine: un proceso.

Lo que está sucediendo en Tulancingo en materia del séptimo arte es de reconocerse. La ciudad hidalguense es la primera urbe a nivel nacional que sin ser capital de un estado cuenta con una cineteca. La Cineteca Tulancingo es un espacio donde se exhibe cine mexicano, donde la población está en contacto con talento y donde se puede ver cine de otros países. El proceso se ha dado de forma lógica, sin apresurar los pasos. Hasta el momento han logrado colaborar con eventos consolidados como el Tour de Cine Francés y también han emprendido acciones para generar su propia programación. Prueba de ello es el reconocimiento oficial por parte del IMCINE, al incluir al Tulancingo Cine Festival en su Anuario Estadístico. La Cineteca ha funcionado bien, en el 2014 asistieron 4 mil 300 a  los 16 días de festival y los materiales que se proyectan son de gran calidad digital– atrás quedó el proyector del Romo de Vivar, sujetado con ingenio por alambres y una tabla-.

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Fiebre festivalera

El cineclub debe de ser un espacio de confrontación de ideas, donde se propicie el encuentro de cineastas y especialistas con el público. Debe de estar apoyado económicamente por parte de instancias culturales para tener equipo de calidad y poder rentar películas actuales de forma legal. La construcción de públicos en el cine es una labor que cuesta tiempo y los resultados no llegan de inmediato. El Festival Internacional de Cine en Guadalajara, uno de los festivales de cine más importantes de México, tuvo que ver pasar 19 ediciones para llamarse Festival. Llevó a cabo un proceso lógico que se han saltado muchos estados del país por contagiarse de la fiebre festivalera: iniciar como una selección demostrativa de la producción nacional que no encontraba espacios en la cartelera comercial, para así, crear un público asiduo y una economía que logró consolidar al que después llamarían Festival.

Y no es que el llamarse Festival sea un mérito que se deba de alcanzar, ya que no es el fin último de la labor de difusión cinematográfica, pero hay un orden para que las cosas funcionen. Se inicia con espacios de proyección, la periodicidad es importante; después viene un recinto que junta y organiza a los pequeños espacios, dota de material y apoya a las pequeñas entidades a donde no llega el cine; por inercia se empiezan a abrir seminarios, talleres en materia de realización cinematográfica y hasta escuelas que impulsan a la creación de películas. El motor comienza a funcionar y llegan frutos. El estado se convierte en semillero de producción y es ahí donde se puede impulsar un evento fílmico de gran envergadura, donde el apoyo de instituciones gubernamentales, las empresas privadas y la organización de la ciudadanía, perfilen al evento como un referente nacional y hasta internacional. La derrama económica que genera un festival de cine fortalece al estado e impulsa el turismo nacional e internacional, pero al final del evento, el patrimonio fílmico que se genera y se exhibe es la verdadera remuneración.

Festivales de cine en Hidalgo

En el 2014, EL IMCINE registró 103 festivales cinematográficos en el territorio nacional. Prácticamente todos los estados tienen una muestra o festival de cine. En el caso de Hidalgo existen dos: el Festival Nacional de Cortometrajes de Pachuca y el Tulancingo Cine Festival. Ante tal número de eventos cinematográficos, surge la pregunta ¿por qué crear más festivales? Ante la gran cantidad de eventos la programación de algunos festivales tiende a verse afectada en su calidad y su coherencia de contenidos.

Hay diversos factores para programar, si es un festival de género o sobre temas de minorías, si es un festival de cine mexicano, iberoamericano o si ha dado el salto al plano internacional. En Hidalgo, se ha apostado por abrir festivales de cortometrajes. Uno con miras a la producción estudiantil de la región y otro con la apuesta de traer producciones de otros países. En México se produjeron 535 cortometrajes en el 2014³. En la tabla que divide a los estados por la cantidad de cortos producidos, Hidalgo tiene una obra reconocida por los autores del Anuario Estadístico. Parece que la producción de materiales audiovisuales en la región no está dando el paso al terreno reconocido por el IMCINE. El proceso se ha acelerado.

Los criterios de programación en este par de festivales no son claros. Debe de haber un proceso meticuloso en la selección de obras para que el espectador construya puentes con lo que ve en la pantalla. No es suficiente programar de acuerdo a subgéneros, se tienen que buscar puntos en común que generen una reflexión. La premiación es otro aspecto a considerar en un festival, y es ahí donde los recursos económicos se ponen en marcha. El festival de cine debe de apostar por ir más allá de proyectar obras consolidadas y generar contenido propio. Ahí están los esfuerzos llamados work in progress que han impulsado diversos festivales nacionales, pero para apostar por ese terreno pasaron varias ediciones y mucho trabajo. Al final el esfuerzo rinde frutos y vemos a estados como Michoacán o Guanajuato presentando cortometrajes y largometrajes en sus festivales.

La llegada de eventos consolidados a Pachuca como DocsDF o la Gira de Documentales de Ambulante, es un síntoma de que en la ciudad hay un público que busca espacios y como alternativas a la cartelera comercial de la ciudad, funcionan. Sin embargo, es momento para aprovechar los públicos y junto a ellos crear un espacio coherente y comprometido con la cinefilia, pero por sobre todo, con la creación de una mirada crítica y reflexiva, que con el tiempo de cabida a un músculo creador de obras, mismo que demandará espacios que sirvan para llegar al público.

¹. El registro de la cartelera se hizo en seis cines de la ciudad de Pachuca. Las películas y los horarios fueron consultados en la programación en línea de Cinépolis y Cinemex.

², ³. Datos obtenidos de Anuario Estadístico de Cine Mexicano 2014 (IMCINE)

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